En Barroco Quiteño (2023)
Acuarela sobre cartulina (69 x 92 cm)
Colección de Miguel Betancourt, Categoría: “Colonial”
Miguel Betancourt alcanza un punto de fusión singular entre lo monumental y lo íntimo, lo abstracto y lo tangible. Ésta acuarela se erige como un homenaje lírico al Centro Histórico de Quito, y en particular a la Iglesia de la Compañía de Jesús, ícono del barroco andino. La obra, como muchas en su trayectoria, no solo representa, sino que interpreta —con sensibilidad y firmeza de trazo— el alma visual de la ciudadLa protagonista es, sin duda, la fachada lateral de la Iglesia de la Compañía de Jesús, representada con sus inconfundibles columnas salomónicas y hojas de acanto. A su lado, el “sol de Betancourt” —una forma circular incandescente— resplandece como firma y símbolo. La calle García Moreno, con su arquitectura lineal, aparece al fondo derecho, no como fondo pasivo, sino como vértice compositivo que sostiene la escena.
La obra despliega una estructura vertical y abierta. Betancourt fragmenta y reconstruye el espacio con trazos firmes y fluidos. La fachada de la iglesia se impone a la izquierda, equilibrada por las líneas en fuga de la calle García Moreno a la derecha. La arquitectura parece disolverse en un ritmo ondulante y expresivo, pero conserva proporciones reconocibles, lo que genera una oscilación entre la abstracción y la fidelidad espacial.
El estado anímico de la obra es de contemplación activa: mezcla de asombro barroco y calor humano. El uso de color vibrante y el sol radiante evocan vitalidad, mientras que la reverencia al detalle arquitectónico sugiere respeto y nostalgia. Es una celebración que emociona, pero que también medita.
Más que una representación de Quito, Barroco Quiteño es una evocación emocional de sus espacios simbólicos. La historia aquí es del tiempo detenido: la obra captura siglos de devoción, de sombra y luz sobre piedra, de vidas transitadas por esa calle mítica. Es una narración sin figuras humanas, pero repleta de presencia.
Expresionismo arquitectónico con tintes abstractos. La obra mantiene el gesto caligráfico característico del artista, pero lo afina para rendir homenaje a una forma arquitectónica específica. El estilo dialoga con el barroco sin replicarlo, usando la fragmentación y el color como recursos contemporáneos.
Pintada en 2023, en un momento donde se revalorizan los patrimonios culturales desde el arte contemporáneo. Esta obra se inscribe en un contexto latinoamericano que busca recuperar lo ancestral, reinterpretándolo con libertad plástica. Quito, ciudad barroca por excelencia, es aquí traducida al lenguaje del siglo XXI.
Acuarela sobre cartulina. La elección del medio potencia la ligereza visual sin perder intensidad. La técnica permite transparencias, superposiciones cromáticas y una vibración táctil en los detalles. La línea firme —aparentemente a pulso— demuestra un control absoluto del espacio arquitectónico. Barroco Quiteño es un manifiesto pictórico donde se encuentran la memoria y la emoción, el trazo libre y la arquitectura rígida. Betancourt no copia: reinterpreta. No ilustra: emociona. La ciudad colonial no es ruina ni postal, sino un organismo vivo hecho de piedra, sol, pigmento y tiempo.





Reviews
There are no reviews yet.